Consejos y curiosidadesGafas y lentillas

¡Gafas limpias sin dañarlas!

Estamos de acuerdo, limpiar las gafas es algo absolutamente necesario. Además, es casi imposible mantenerlas siempre limpias: rozas la lente al ponertelas o al quitartelas, llueve, hay polvo…o duendecillos que se dedican a llenarlas de todo tipo de motas y manchas sin que tú puedas explicarlo.

En la mayoría de los casos, las gafas que llevamos puestas van acumulando suciedad poco a poco y podemos no darnos cuenta hasta que las limpiamos. Entonces, un nuevo mundo brillante y nítido aparece frente a nosotros. Otras veces, las manchas pueden dificultar la visión y producir incomodidad, haciendo que los ojos incluso puedan lagrimear (el cuerpo intenta limpiar la suciedad que cree que está dentro del ojo).

¿Alguna vez os han dicho o habéis tenido la sensación de que las gafas que acabáis de estrenar se ensucian más? Pues puede que no sea solo vuestra impresión. En los últimos años, los materiales para hacer las lentes han cambiado. Hemos dejado atrás el frágil y pesado vidrio para pasar a la era de las lentes orgánicas, mucho más ligeras e irrompibles. Sus ventajas son indiscutibles, pero tienen un gran punto débil: se rallan con muuuuchhhaaaa facilidad. Y otro problemilla… se ensucian un poco más. Aún así, es mucho mejor que el antiguo vidrio.

Los fabricantes de estas lentes lo saben y siguen investigando. Actualmente, la mayoría de las lentes del mercado cuentan con tratamientos de endurecido que previenen el rallado, pero no hacen milagros. Además, se están haciendo cada vez más populares los tratamientos de fácil limpiado, los cuales repelen la suciedad y hacen más fácil su retirada.

Entonces, ¿Cómo puedo limpiar mis gafas sin estropearlas? La respuesta es fácil: AGUA, JABÓN SUAVE Y UNA GAMUZA. Con jabón suave me refiero a cualquiera que utilicemos para lavarnos las manos (manos, no vajilla, esos jabones son mucho más agresivos y pueden levantar los tratamientos de la lente). Al pasar las lentes por agua, se retira el polvo y partículas que tiene, por lo que no las arrastraremos al secarlas. El jabón ayuda con las manchas de grasa (contacto con la piel, cremas, etc). Y la gamuza es la mejor forma de secarlas sin dañarlas. Una observación…las gamuzas, al igual que los trapos y toallas que utilizamos todos los días, se pueden (y se deben) lavar de vez en cuando.

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