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4 Razones para proteger tus ojos del sol

El verano ya está aquí y lo recibimos llenos de alegría, con ganas de buen tiempo y solecito. Después de varios años escuchando a los expertos, todos sabemos los riesgos que el sol supone para nuestra piel y lo doloroso y molesto que es tener quemaduras solares, por lo que el bote de protector solar está siempre en nuestra bolsa de piscina o playa y, en muchos casos, entre nuestras cremas de uso diario. 

Pero, ¿y nuestros ojos? Pues sí, el sol también les afecta. La forma más fácil de protegerlos es utilizar gafas de sol.

A la hora de elegirlas, tenemos que tener en cuenta varias cosas:

  1. ¡Qué protejan! No todos los cristales paran el UV, independientemente de su color, por lo que lo mejor es asegurarse de que las gafas llevan marcado CE, lo que indica que cumplen con las normas de la Unión Europea. Todas las gafas de sol que se ofrecen en una óptica, lo tienen y protegen nuestros ojos de forma adecuada.
  2. ¡Qué no nos deslumbre el sol! Como hemos dicho, todas las gafas con marcado CE nos protegen, pero si son muy claras, puede que el sol nos deslumbre. Tenemos que elegir unas gafas que reduzcan el paso del sol de manera que estemos cómodos y esto depende de cada persona.
  3. Color de la lente: En general, tenemos tres colores base de las lentes, a las que luego podemos añadirles espejos que modifican los tonos. Las lentes grises son las que más luz 
    paran y, por tanto, las mejores para las personas a las que les molesta mucho el sol. Las lentes marrones, dejan pasar más luz pero aumentan los contrastes, por lo que la visión es mejor. ¡Si el sol no te molesta demasiado, este es tu color! Y luego está el verde, que está en un punto intermedio.

 

  1.  La mayoría de los efectos del sol son crónicos, y, por tanto, más difíciles de apreciar que el enrojecimiento de la piel por quemadura solar. Vamos a ver los más comunes:
  • Fotoqueratitis y fotoconjuntivitis: inflamación de las estructuras externas del ojo debido a la radiación solar. Ocurre de forma rápida, normalmente poco después de la exposición. Notamos que los ojos nos duelen, lloran, nos cuesta abrirlos si hay mucha luz… Aunque es muy molesto y podemos asustarnos, al igual que las quemaduras solares, se cura bien y volvemos a la normalidad en unos días.
  • Pinguécula: degeneración de la conjuntiva (membrana que recubre la zona blanca del ojo). En general, son principalmente un problema estético sin demasiada importancia, ya que no afecta la visión. Sí pueden dar molestias al usar lentes de contacto. Es bastante común en España, aunque muchas veces ni siquiera sabemos que las tenemos.
  • Pterigium: Es una masa carnosa y más visible que la pinguécula que invade la zona coloreada del ojo e interfiere con la visión. Es característico de zonas muy soleadas como las Islas Canarias y los países de Sudamérica entre otros. En ocasiones se operan, pero suelen regenerarse.

Si deseáis informaros más sobre estas patologías oculares, podéis visitar la siguiente web.

  • Cataratas: oscurecimiento del cristalino, una lente que tenemos dentro del ojo. En la mayoría de los casos se asocia a la exposición al sol tras varios años, por lo que es frecuente en personas mayores. Se operan cuando dificultan la visión.

Tumores de córnea: pinguécula y pterigion

Y ahora…¡a buscar las gafas de sol que más nos gusten!

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